LA SALUD DEL DIRECTOR

Las bajas laborales por covid se triplicaron en diciembre con respecto al mes anterior

El covid provoca más de 10.000 bajas laborales al día en España

Las constantes bajas de docentes por coronavirus impiden impartir las clases con normalidad

El volumen de bajas laborales por covid dispara un 15% la contratación de sustitutos

Estos son solo algunos de los titulares que estamos pudiendo leer, o escuchar en las noticias, en los últimos días. Y a estas cifras, relacionadas con el covid, hay que añadirle las bajas o ausencias laborales motivadas por otros problemas de salud o circunstancias personales.

¿Y cuando el director de coro ve afectada su salud o tiene la necesidad de ausentarse?

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El coro depende de su director en muchos sentidos, por supuesto, pero tal vez cuando se produce esta situación de ausencia forzada, es cuando más se hace evidente. Si el director falta, el coro se paraliza en muchos casos. Los coros profesionales o aquellos que poseen una estructura y organización que les permite contar con un subdirector, o con jefes de cuerda que realizan un trabajo musical específico, o contratar rápidamente a un sustituto temporal, continuarán con su actividad con una cierta normalidad, pero la mayoría de los coros - los amateurs - ante la ausencia de su director se quedarán en standby.

Si la ausencia es de uno o dos ensayos - una semana por lo general - y no hay cerca ningún concierto, puede "soportarse" sin mayores perjuicios. Pero si esta se alarga; si coincide con los últimos ensayos de preparación de un concierto; con un ensayo general; con el propio concierto... ¡TENEMOS UN PROBLEMA!

En mi carrera como director de coro he sustituido a colegas en bastantes ocasiones, que por diferentes motivos no podían dirigir a sus coros en un determinado compromiso. Estas sustituciones han conllevado solo el día del evento comprometido, o varios ensayos previos y el día del concierto, o incluso en algún casos, meses de ensayos y varios conciertos. Pero yo también he necesitado recurrir a colegas para que me sustituyesen, de la misma forma, por un solo día o por un tiempo prolongado.

Hay directores, en cambio, que son reacios a que otro profesional "entre" en SU coro, y prefieren cancelar la actividad al completo durante su ausencia. ¿Desconfianza?, ¿falta de seguridad?, ¿de empatía?... Bueno, esto daría para otro post, así que no me desviaré del asunto que estoy tratando. 

Ahora, con la pandemia, hay muchas más posibilidades de que los directores - como cualquier persona - nos veamos obligados a ausentarnos. Por ello, cada vez más, esta posibilidad se prevé y se le busca una solución, antes de que suceda: la proactividad, tan nombrada en los últimos tiempos. Así, podemos ver en los medios noticias como esta, que ponen de manifiesto el sobre esfuerzo que se está teniendo que realizar en la actualidad, para intentar mantener viva la actividad cultural, doblando repartos enteros como en el caso de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera - ABAO y lo que haga falta. 

Os traigo otro ejemplo de esta realidad que está viviendo la actividad cultural, y en concreto  la actividad coral y los directores de coro, que se dio en noviembre de 2020 y que tuve la fortuna de protagonizar: la asociación Coro Amadeus de Puebla de la Calzada (Badajoz) me contactaba, en concreto a través de su director Alonso Gómez, para contratarme como asistente y sustituto suyo en el caso de que fuera necesario, en alguno de los 3 conciertos que el coro tenía dentro de la primera quincena del mes de diciembre de ese año. Lo podéis leer con detalle aquí. Afortunadamente, aunque estuve preparado para ello, no hizo falta sustituirle en ninguna de las fechas. 

Los directores también podemos vernos obligados a ausentarnos y es mejor, sin duda, estar preparados para ello. ¿Y vosotros? ¿Lo estáis? ¿Habéis vivido alguna situación parecida? ¿Cómo habéis reaccionado ante la ausencia del director? Anímate y déjame un comentario. 


2 comentarios:

  1. Pienso que el director de un coro amateur es insustituible en periodos cortos, pues se necesita un periodo de adaptación por ambas partes. Otra cosa es la figura del jefe de cuerda, que es una prolongación del propio director.

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! Lo ideal es disponer de tiempo para poder realizar varios ensayos y conseguir con ellos esa adaptación, pero en ocasiones los imprevistos surgen de un día para otro. Yo he tenido la experiencia de sustituir a un director teniendo solo una hora de ensayo con el coro, justo antes del compromiso. Esto es posible con un repertorio breve, sencillo y que el coro domine a la perfección. Si el director que sustituya al titular tiene un gesto claro, se limita a marcar entradas y cortes intentando no modificar la interpretación habitual que el coro hace de ese repertorio, no tiene por qué haber ningún problema. Incluso para programas de mayor extensión y complejidad, si el coro es flexible y disciplinado, puede funcionar perfectamente aunque sea amateur. Normalmente se elige un director de confianza - muchas veces es el titular quien propone un colega de garantías - y el coro debe mostrarse abierto, y muy mentalizado, a ponerse en otras manos.

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